Comience con una transición
Un primer paso útil es observar de cerca una transición. Un niño que tiene dificultades para pasar de los bloques al almuerzo quizá entienda adónde va, pero necesite ayuda para terminar el juego, encontrar sus pertenencias o esperar junto al lavabo. El apoyo debe corresponder a la parte de la rutina que le resulta difícil.
Escriba una nota breve y objetiva sobre lo que ocurre antes, durante y después de la transición. Describa lo que el niño hace o dice y cómo responde el adulto. Separe una interpretación como «el cambio puede ser demasiado repentino» de la observación. Una nota que diga «sostuvo los bloques y se metió debajo de la mesa después del aviso de recoger» es más útil que una etiqueta como terco.
Elija un apoyo que el niño comprenda
Pregunte a la familia qué ayuda con cambios similares en casa. Quizá descubra que al niño le gusta ver dónde se guardará un proyecto sin terminar o escuchar una frase familiar. Use esa información para elegir un cambio práctico. Prepare los materiales antes, reduzca la espera, acérquese antes de hablar o muestre una fotografía de la siguiente actividad.
Presente una señal visual mientras realizan la rutina juntos. No todos los niños entienden una imagen por sí sola. Use el abrigo, los zapatos o una fotografía del lugar conocido si eso aclara el significado. Dé tiempo para responder y acepte las formas de comunicación que el niño ya utiliza.
Ayude durante el malestar
Durante el malestar, atienda primero la seguridad. Hable y muévase más despacio, reconozca el sentimiento y ofrezca un consuelo que el niño acepte. El apoyo adulto para manejar los sentimientos se llama corregulación. [A5] Mantenga claros los límites de seguridad y evite exigir contacto visual o una disculpa. Cuando el niño esté listo, enséñele una forma de pedir ayuda y ajuste la próxima transición.
Por ejemplo, una proveedora podría ayudar al niño a guardar una construcción sin terminar en un estante seguro, mostrarle después el área de almuerzo y acompañarlo a lavarse las manos. Otro niño quizá necesite tener los zapatos preparados antes de que el grupo empiece a moverse. Ninguno de estos enfoques es una solución universal.
Revise el apoyo y mantenga identificado a cada niño
Revise si el cambio ayuda al niño a comprender, comunicarse y participar. Si la dificultad persiste o tiene inquietudes sobre el desarrollo, hable con la familia y ayúdela a encontrar el apoyo adecuado. Los CDC explican que las familias pueden solicitar una evaluación de intervención temprana o de educación especial preescolar sin esperar un diagnóstico médico. Para un niño menor de tres años, comuníquense con intervención temprana; para un niño de tres años o más, con el sistema local de escuelas públicas. [A1]
Mantenga la supervisión durante todo el cambio. La guía de supervisión activa de Head Start ofrece principios útiles sobre la ubicación de los adultos y la comprobación de la presencia de cada niño durante las rutinas. Siga los requisitos que rigen su propio programa. [A2]
Qué hacer a continuación
Un plan inicial práctico
- Observe una transición sin usar etiquetas.
- Pregunte a la familia qué ayuda y pruebe un cambio práctico.
- Revise la participación y la supervisión; busque apoyo si las inquietudes persisten.
Fuentes confiables